
Cómo se elige al papa: guía para entender el cónclave
El 7 de mayo comenzará el cónclave para elegir al nuevo papa de la Iglesia Católica en un proceso rodeado de secretismo y cargado de simbolismo. Te explicamos todos los detalles que debes saber para entender este complejo proceso.
¿Quién elige al papa?

Papa
Cardenales
Arzobispos y
Obispos
Presbíteros
Diáconos
Laicos y
Consagrados

Papa
Cardenales
Arzobispos y
Obispos
Presbíteros
Diáconos
Laicos y
Consagrados

Papa
Cardenales
Arzobispos y Obispos
Presbíteros
Diáconos
Laicos y Consagrados

Papa
Cardenales
Arzobispos y Obispos
Presbíteros
Diáconos
Laicos y Consagrados
Cuántos cardenales hay y cuántos votan




























































































































































































































































¿De dónde vienen?
Cómo y dónde se vota
Los cardenales se reúnen para votar todos los días en la Capilla Sixtina, que permanecerá cerrada a los visitantes durante ese periodo.
El 7 de mayo por la tarde, los cardenales irán en procesión a la Capilla Sixtina después de una misa oficiada por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio. Allí tomarán sus asientos y comenzará oficialmente el cónclave. Ese día solo votarán una vez.
Se necesitan 90 o más votos para llegar a la mayoría necesaria de dos tercios.







































































































































De no contar con la mayoría, las votaciones se repetirán. Puede llegar a haber dos votaciones por la mañana y dos por la tarde hasta que haya un nuevo sucesor.
Si tras varias votaciones no se logra la mayoría necesaria para elegir al nuevo papa, los cardenales delegan la decisión a un pequeño comité (generalmente entre 9 y 15 cardenales) con la autoridad para elegirlo. Este procedimiento -conocido como elección por compromiso- y todavía permitido teóricamente en casos excepcionales, no se ha utilizado en los tiempos modernos.
Cualquier hombre bautizado podría ser elegido como papa, pero desde el año 1378 solamente se han nombrado cardenales. Un cardenal mayor de 80 años también podría ser seleccionado, aunque no esté presente en el cónclave por su edad.
El voto es a puerta cerrada. Durante el tiempo que están recluidos en la Capilla Sixtina, no pueden comunicarse con el exterior, ni usar celulares.
Los cardenales escriben su elegido en un papel que introducen en una urna. No pueden votar por sí mismos.
El voto es secreto, al igual que todo lo que pasa en la Capilla Sixtina. El papa Benedicto reforzó esta exigencia y pidió discreción “absoluta y perpetua”, prohibió grabaciones y dejó explícito que quien viole el secreto será excomulgado automáticamente.
Tras contar los votos, se queman las papeletas. Si no hay resultado, el humo será negro. Si se acuerda quién será el próximo papa, saldrá la emblemática fumata blanca. Para conseguir estos colores se añaden diferentes químicos.
Una vez elegido, el nuevo papa debe aceptar el cargo y elegir un nombre. Después saldrá al balcón de la plaza de San Pedro anunciando el “Habemus Papam”.